"Paréntesis (I)", para Jorge Luis Borges (2010)
EL TIEMPO DE BORGE, Jorge Luis Borges
Negar la sucesión temporal,
negar el yo,
negar el universo astronómico,
son desesperaciones aparentes
y consuelos secretos.
Nuestro destino
(a diferencia del infierno de Swedenborg
y del infierno de la mitología tibetana)
no es espantoso por irreal;
es espantoso porque es irreversible y de hierro.
El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata,
pero yo soy el río;
es un tigre que me destroza,
pero yo soy el tigre;
es un fuego que me consume,
pero yo soy el fuego.
El mundo, desgraciadamente, es real;
yo, desgraciadamente, soy Borges
EL TIEMPO DE BORGE, Jorge Luis Borges
Negar la sucesión temporal,
negar el yo,
negar el universo astronómico,
son desesperaciones aparentes
y consuelos secretos.
Nuestro destino
(a diferencia del infierno de Swedenborg
y del infierno de la mitología tibetana)
no es espantoso por irreal;
es espantoso porque es irreversible y de hierro.
El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata,
pero yo soy el río;
es un tigre que me destroza,
pero yo soy el tigre;
es un fuego que me consume,
pero yo soy el fuego.
El mundo, desgraciadamente, es real;
yo, desgraciadamente, soy Borges
EL TIEMPO DE BORGE, Jorge Luis Borges
Negar la sucesión temporal,
negar el yo,
negar el universo astronómico,
son desesperaciones aparentes
y consuelos secretos.
Nuestro destino
(a diferencia del infierno de Swedenborg
y del infierno de la mitología tibetana)
no es espantoso por irreal;
es espantoso porque es irreversible y de hierro.
El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata,
pero yo soy el río;
es un tigre que me destroza,
pero yo soy el tigre;
es un fuego que me consume,
pero yo soy el fuego.
El mundo, desgraciadamente, es real;
yo, desgraciadamente, soy Borges